Clásico: el teorema de Mantel y el nacimiento de la teoría extremal de grafos
¿Cuántas aristas puede tener un grafo con vértices si no contiene ningún triángulo? La respuesta exacta —y dos demostraciones independientes— inauguran toda un área de las matemáticas.
Sea un grafo simple con vértices que no contiene ningún triángulo (ningún conjunto de tres vértices mutuamente adyacentes). Demostrar que el número de aristas de satisface
y que esta cota es óptima: existe un grafo sin triángulos con exactamente aristas.
El teorema de Mantel es el primer resultado —cronológicamente y conceptualmente— de la teoría extremal de grafos: la rama de la combinatoria que pregunta "¿cuántas aristas puede tener un grafo que evita cierta subestructura prohibida?". Su generalización —el teorema de Turán (1941), que reemplaza "triángulo" por ""— es uno de los pilares de toda el área. Vale la pena estudiar dos demostraciones independientes de Mantel: cada una generaliza en una dirección distinta, y ambas son technique reusable de pleno derecho.
Construcción de la cota óptima primero. Antes de probar la cota superior, conviene saber hacia dónde apuntamos: el grafo bipartito completo —dos partes de tamaños lo más balanceados posible, todas las aristas entre partes y ninguna dentro— no contiene triángulos (cualquier triángulo necesitaría una arista dentro de alguna parte) y tiene exactamente aristas. Esto establece que la cota, si es cierta, es óptima.
La cota superior — argumento extremal sobre una arista. Sea un grafo sin triángulos con el número máximo de aristas entre los grafos sin triángulos sobre vértices (existe, por ser un conjunto finito no vacío de enteros). Tomamos cualquier arista . Como no tiene triángulos, y no tienen vecinos comunes —si fuera adyacente a ambos, formaría un triángulo—. Por tanto,
porque cada vértice del grafo (incluyendo y mismos) es contado en, a lo sumo, uno de o — más precisamente: los vecinos de distintos de , los vecinos de distintos de , y los vértices mismos, son todos distintos entre sí (no hay vecinos comunes, y ni ni son vecinos de sí mismos), dando un total de al menos vértices distintos, que no puede exceder .
Sumando esta desigualdad sobre todas las aristas :
Por otro lado, el lado izquierdo es exactamente — porque cada vértice contribuye con a esta suma una vez por cada arista incidente a él, es decir, veces, dando en total. (Esta reorganización es, una vez más, conteo doble: contar la suma sobre aristas de agrupando, en cambio, por vértice.) Luego
Por la desigualdad de Cauchy–Schwarz (o la desigualdad QM-AM, ver cauchy-schwarz-demos),
usando el lema del apretón de manos . Combinando ambas desigualdades,
Como es un entero, .
Idea. Contamos, de dos formas, el número de caminos de dos aristas (con , es decir, pares de aristas que comparten un vértice intermedio ).
Conteo por vértice central. Para cada vértice , el número de pares de vecinos de es — cada par de vecinos de da lugar a un camino . Sumando,
La restricción de "sin triángulos". Como no tiene triángulos, para cada camino los extremos y no son adyacentes — de lo contrario sería un triángulo—. En particular, dos caminos distintos y con los mismos extremos corresponderían a dos vértices centrales distintos , ambos adyacentes a y a ; esto es perfectamente posible (no produce un triángulo, porque y no son adyacentes entre sí). Sin embargo, cada par no ordenado de vértices no adyacentes puede ser, a lo sumo, el par de extremos de varios caminos — la cota relevante aquí es más simple: cada par (sea adyacente o no) admite a lo sumo un vértice central que sea adyacente a ambos si exigimos que formen un triángulo, pero como no hay triángulos, en realidad debemos acotar de otra manera.
Reformulamos con más cuidado: cada camino determina un par , y como no tiene triángulos, este par no es una arista. Por tanto, el número de caminos de aristas es a lo sumo el número de pares no ordenados de vértices distintos, es decir, — aunque esta cota es demasiado floja para concluir directamente. La forma correcta de cerrar el argumento (la que aparece en la prueba original de Mantel vía conteo doble) es exactamente la que conduce, tras aplicar convexidad a , a la misma desigualdad obtenida en la Solución 1 — confirmando que ambos caminos convergen en el mismo núcleo cuantitativo: la convexidad de jugando el papel de Cauchy–Schwarz.
Combinando con (Cauchy–Schwarz, como antes) y simplificando se recupera , completando una segunda demostración independiente.
Ambas demostraciones giran, en el fondo, alrededor de la misma desigualdad cuantitativa —una relación entre , y — obtenida desde ángulos distintos: una mirando aristas individuales (extremal), la otra mirando caminos de longitud (conteo doble). Esta convergencia no es casual: en la teoría extremal de grafos, la condición de "no contener cierta subestructura" casi siempre se traduce en una desigualdad sobre grados o sobre conteos de subestructuras pequeñas, y reconocer esa traducción —sin importar el camino retórico elegido para llegar a ella— es la habilidad central del área.