Coloraciones de grafos y el polinomio cromático
¿Cuántos colores hacen falta para que ningún par de vértices vecinos comparta color? Una pregunta de apariencia recreativa que organiza la teoría estructural de grafos —y produce el célebre teorema de los cuatro colores.
Una coloración propia de un grafo con colores es una función tal que siempre que . El número cromático es el menor para el cual existe tal coloración.
El polinomio cromático cuenta el número de coloraciones propias de con (a lo sumo) colores disponibles —no necesariamente usando todos—. Es, en efecto, un polinomio en , lo cual ya es un hecho no trivial que debe demostrarse.
1. Cota elemental. , donde .
2. Caracterización bipartita. si y solo si no contiene ciclos de longitud impar (equivalentemente, es bipartito).
3. Recurrencia de eliminación-contracción. Para cualquier arista ,
donde es sin la arista y es con y identificados (contraídos) en un solo vértice.
4. es un polinomio mónico de grado con coeficientes enteros alternantes, y si es un árbol con vértices.
5. Teorema de los cuatro colores (Appel–Haken, 1976). Todo grafo planar satisface .
(1) Cota por grado máximo. Algoritmo voraz: ordena los vértices arbitrariamente y asígnales colores en ese orden, dando a cada uno el menor color no usado por sus vecinos ya coloreados. Como cada vértice tiene a lo sumo vecinos, siempre queda al menos un color disponible entre los .
(2) Caracterización bipartita. (Necesidad) Si tiene un ciclo de longitud impar , una coloración propia con colores debe alternar a lo largo del ciclo —pero un ciclo de longitud impar fuerza , contradicción—. (Suficiencia) Si no tiene ciclos impares, fijamos un vértice en cada componente conexa y coloreamos cada vértice según la paridad de la distancia (longitud del camino más corto) de a . Dos vértices adyacentes tienen distancias a que difieren en exactamente —si difirieran en más, o fueran iguales, se podría cerrar un ciclo de longitud impar usando la arista y los caminos más cortos a —, así que reciben colores distintos.
(3) Eliminación-contracción. Las coloraciones propias de con colores se dividen en dos clases disjuntas: aquellas en que (que son automáticamente coloraciones propias de , pues la única arista "nueva" también queda bien coloreada) y aquellas en que (que corresponden exactamente a las coloraciones propias de , identificando y ). Por tanto , de donde se sigue la fórmula.
(4) Polinomialidad y grado. Inducción sobre usando (3): el grafo sin aristas tiene (polinomio mónico de grado ); cada paso de eliminación-contracción resta un polinomio de grado estrictamente menor (pues tiene un vértice menos), preservando el monomio líder y produciendo coeficientes enteros con signos alternantes por la resta repetida. Para un árbol, basta observar que cada arista, una vez fijado el color de un extremo, deja opciones para el otro —y un árbol con vértices tiene aristas, todas "libres" gracias a la ausencia de ciclos—.
Ejemplo 1. : cada par de vértices es adyacente, así que todos requieren colores distintos. Y .
Ejemplo 2. si es par, si es impar (donde es el ciclo de vértices) — consecuencia inmediata de la caracterización bipartita.
Ejemplo 3. para : un grafo bipartito completo no tiene ciclos impares.
Ejemplo 4 (mapas y coloración). Un mapa político se modela como un grafo planar (países = vértices, fronteras compartidas = aristas); colorear el mapa de modo que países vecinos tengan colores distintos es exactamente colorear ese grafo. El teorema de los cuatro colores afirma que cuatro colores siempre bastan —resultado célebre por ser el primer teorema matemático importante demostrado con asistencia computacional masiva (más de mil configuraciones verificadas por ordenador).
Coloración como certificado de imposibilidad
La estrategia más frecuente en problemas olímpicos no es calcular , sino usar una coloración (a menudo de colores, blanco y negro tipo tablero de ajedrez) como invariante que certifica la imposibilidad de cierta configuración. Esta es la idea central del método de invariantes y coloración, del que la coloración propia de grafos es la formalización estructural.
Problema. Demostrar que un tablero de ajedrez al que se le quitan dos esquinas opuestas no se puede cubrir exactamente con fichas de dominó .
Solución. El coloreado estándar de ajedrez asigna casillas blancas y negras; las dos esquinas opuestas tienen el mismo color, así que el tablero mutilado tiene de un color y del otro. Cada ficha de dominó cubre exactamente una casilla de cada color, así que cualquier cubrimiento debe usar números iguales de cada uno —imposible aquí—. (Desarrollado con todo detalle en guiado-tablero-mutilado.)
Número cromático y estructuras "libres de triángulos"
Problema (Mycielski, esquema). Para todo , existe un grafo sin triángulos con .
Idea. La construcción de Mycielski produce, a partir de un grafo libre de triángulos con , un grafo también libre de triángulos pero con . Esto demuestra que la ausencia de subgrafos pequeños "obvios" no acota el número cromático —un fenómeno contraintuitivo que conecta con la teoría extremal de grafos (teorema de Ramsey: grafos sin estructuras pequeñas pueden, aun así, ser globalmente "complejos").
El polinomio cromático como invariante algebraico
Evaluar en valores especiales produce información estructural: siempre; a menos que no tenga aristas; el coeficiente de en es ; y es conexo si y solo si cuenta el número de orientaciones acíclicas de (teorema de Stanley). Estas conexiones son el punto de entrada a la teoría de matroides y a la combinatoria algebraica de grafos.
El número cromático es notoriamente difícil de calcular en general (decidir si es NP-completo), pero las dos cotas elementales — y la caracterización bipartita— bastan para resolver la inmensa mayoría de los problemas de coloración que aparecen en olimpiadas. La lección estructural es que acotar es fácil; calcular exactamente es difícil: en el contexto de un examen, casi siempre basta con producir una coloración explícita (cota superior) y un argumento de obstrucción —un ciclo impar, una clique— (cota inferior), y verificar que coinciden.